Es
inevitable pensar. Pensar que, alguien, en alguna parte, sienta un leve
cosquilleo en el cuerpo cada vez que oye tu nombre. Que sería capaz de hacer
cualquier cosa, con tal de hacerte feliz. Que te quiera. Que te respete. Que te
haga sentir todos los días la más afortunada del mundo. Pero sobretodo. Alguien
al que no le importe tus defectos. Que te enamore por su sonrisa, por su forma
de pensar. No por su físico. Alguien capaz de despertar en ti sensaciones que
nunca antes hayas experimentado. Alguien que vea en tus ojos la belleza.
También, es totalmente inevitable querer a una persona. Por mucho que no
quieras, las sensaciones llegan. Pues cuando sonríes al ver su foto, te das
cuenta de que ya no hay marcha atrás. Te gusta. Muchas veces, es él tu razón de
ser. Ya que, hay personas que cambian en ti totalmente tu personalidad. Que es
él la razón por el cual todas las horas del día te encuentras pensando.
Reviviendo momentos con esa persona que, en su momento, fueron los recuerdos
que marcaron tu vida. Momentos en los que, en ocasiones, sientes que ya nada
puede ir peor. Porque, a veces, cuando digo “Estoy
bien" quisiera que alguien me mirara a los ojos me abrazara fuerte y me
dijera "Se que no lo estas" Y es que solo tú, puedes hacerme
sentir bien. Inevitable llorar, al recordar. Ya nada es como antes. Ya no veo
en ti, lo que veía antes. Ahora veo falsedad, mentiras. Me creí todo lo que
decías. Pero aun así, es inevitable sentir. Casi tan inevitable como respirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario