La
vida me ha dado muchos golpes. Sí, ¿Y qué? Por muchas caídas que tenga, sé que
siempre me levantaré. Porque hay que ser fuerte. Tengo un lema. No rendirse. Si
algo no sale bien, no te preocupes. Si tiene que salir, saldrá bien. Tal vez no
sea tan fuerte como creo, tal vez, sea más de lo que pienso. No sé, quizás sea
una tontería. O quizás no. Quizás, cuando menos te lo esperes, llega alguien
que lo cambia todo. Que te cambia. Pero qué más da. Mis sueños no se cumplirán.
Sueños estúpidos. No suelo ser así, pesimista. No suelo expresar lo que siento.
Pero lo estoy haciendo. Por fin, tengo algo claro. No voy a ilusionarme, porque
cada vez que lo hago, me desilusiono al instante. Dejaré de pensar en las cosas
que podríamos hacer juntos. Exacto, que podríamos. No sé si piensas lo mismo
que yo. Pensarás que estoy loca, cierto. Loca por verte, por verte sonreír.
¿Loca de amor? Qué va. Estoy
harta. De pensar siempre en lo mismo. La misma mierda de siempre. Pero no puedo. Siento, es normal. ¿Que qué
siento? De todo. Siento algo cada vez que te veo. Por así decirlo. Lo niego,
pero es así. Pienso. Que idiota soy. Quiero quererte. No quiero pensar que
alguien se me cruzará en mi camino. No quiero pensar que te olvidaré. Que ya no
sabré nada de ti. O simplemente, que quiera a otra persona, y que no seas tú.
Me entristece. ¿Se podría decir que te quiero? Quizás.
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